Es curioso ver como vas evolucionando y ves las cosas de otra manera. Te vuelves más precavido en unas cosas, pero en otras no tanto. Cosas que antes veías fáciles las ves irremediablemente complicadas, y lo improbable cada vez más cercano y táctil.
No es tan díficil emprenderse en algo nuevo. Sólo hacen falta ganas y poco más. Y ganas. ¿Lo he dicho ya? Pues sí, filofoseando-ando, como ya se ve.
Y la oportunidad es una extraña compañera de cama, te llama por tu nombre, te señala y te clava su dedo índice en el pecho. It’s now o never.
El nuevo proyecto en el que estoy metido es genial, porque lo emprendo con las personas que más quiero en el mundo, mi familia, y me ha tocado el área que más me gusta, aunque realmente, todos estamos en todo.
Y aunque no funcione, esos ratos serán fantásticos y los recordaremos siempre, mientras saboreamos cada momento e intentamos llegar a los más alto. Sin demasiadas miras, despacio, disfrutando.
Ya os contaré más.


