Leí esto por ahí, y recordé inmediatamente una situación que vive alguien cercano a mi.
Muchas veces entramos a ese juego, y no nos percatamos en ese instante ni que está pasando, ni a quien le viene mejor lo que ocurre, ni quien saldrá escaldado cuando se acabe. El engañado y el que engaña ¿se podrían ver claramente al principio? Apuesto que no.
Nos movemos en tiempos difíciles, de trileros y de jugar al mentiroso.
¿Quieres? Juguemos. Son tus reglas, pero igual pierdes. Ya sé jugar.

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